Horario Parroquial

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Adoración al Santísimo

Lunes - Viernes:

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Domingo 4° de Cuaresma

En otro tiempo ustedes fueron tinieblas, pero ahora, unidos al Señor, son luz. Vivan, por lo tanto, como hijos de la luz.  Esta frase tomada del inicio de la segunda lectura de hoy es el punto de partida de nuestra reflexión de este domingo.  ¿Qué significa ser tiniebla y qué significa ser luz?  De nuestra propia experiencia y de la de otros, conocemos lo que significa no solo vivir en tinieblas, sino ser tiniebla. 

Domingo 3° de Cuaresma

Hoy hemos escuchado en la segunda lectura, el hermoso anuncio de nuestra fe.  Cuando todavía no teníamos fuerzas para salir del pecado, Cristo murió por los pecadores en el tiempo señalado.  Y como es difícil que alguien quiera morir por otra persona, aunque sea justa y buena, y menos todavía si esa persona es un pecador, la prueba de que Dios nos ama está en que Cristo murió por nosotros, cuando aún éramos pecadores.  Yo encuentro esa frase de Romanos 5,8 muy semejante a la declaración de Juan 3,16: Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna.  Este es el gran mensaje, esta es nuestra alegría: al origen de todo está un Dios que nos ama, y por eso, no solo nos creó, sino que también nos perdona los pecados y nos rescata de la muerte para que tengamos la vida eterna.  Dios no esperó a que lográramos, por nuestro propio esfuerzo, ser justos y santos.  Él, que nos creó, sabía que eso es imposible, y por eso envió a su Hijo a nuestro rescate.  La prueba de que Dios nos ama está en que Cristo murió por nosotros, cuando aún éramos pecadores.

Domingo 2° de Cuaresma

Hoy hemos escuchado una frase en la segunda lectura que merece que nos detengamos un poco a meditarla: Dios es quien nos ha salvado y nos ha llamado a que le consagremos nuestra vida, no porque lo merecieran nuestras buenas obras, sino porque así lo dispuso él gratuitamente.  En esta frase se declara que Dios ha decidido salvarnos no como premio a nuestras buenas obras, pues Cristo vino a este mundo cuando éramos pecadores, sino que la salvación de Dios nos llega porque así lo quiso Dios gratuitamente, a pesar de que somos pecadores.  Esta frase es del todo contraria a la lógica del mundo en que vivimos.

Domingo 1° de Cuaresma

Hemos iniciado el tiempo cuaresmal de este año.  Para nosotros, los creyentes, es un tiempo sagrado, tiempo de purificación, tiempo de crecimiento espiritual, tiempo para caminar hacia la celebración de la Pascua y hacia la misma eternidad.  Dios mismo, a través de la Iglesia, nos ofrece su perdón para suscitar en nosotros el arrepentimiento; Dios mismo nos instruye para motivarnos a crecer en caridad y en santidad. 

Domingo 8° Ordinario

La breve lectura del profeta Isaías que hemos escuchado hoy nos da la clave y el tono para comprender el evangelio.  Es Dios mismo el que habla y propone una reflexión.  Su punto de partida es el lamento que hacen los habitantes de Jerusalén, que han sufrido una calamidad.  Se quejan de que Dios los ha abandonado, como si el sufrimiento y la adversidad fueran signo de la lejanía y del descuido de Dios.  Sion había dicho: ‘El Señor me ha abandonado, el Señor me tiene en el olvido’.  Pero Dios rectifica, corrige el pensamiento.  Él es el padre, Él es la madre de Jerusalén.  ¿Puede acaso una madre olvidarse de su creatura hasta dejar de enternecerse por el hijo de sus entrañas?  La respuesta implícita es “No”.  No, una madre o un padre no se olvidan de su hijo ni dejan de conmoverse ante su sufrimiento. 

 
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