Horario Parroquial

Misas

Lunes a Sábado:
8: 00 am y 6:30 pm

Domingos y Festivos:

8:00 am, 9:30 am,
11:00 am y 12:30

6:30 pm, 8:00 pm

Confesiones

Lunes, Miércoles, Viernes:
7:45 am - 8: 15 am

Martes, Sábado:
6:00 pm - 6:30 pm

Oficina

Lunes a Viernes

8:30 am - 12:00 m

2:30 pm - 5:00 pm

Adoración al Santísimo

Lunes - Viernes:

7:00 am - 6:00 pm

Domingo 2° de Pascua

La misericordia del Señor es eterna.  Ese ha sido el tema de nuestro canto en el salmo responsorial.  Ya desde antes de Cristo el rasgo distintivo del Dios de Israel era su misericordia, su bondad, su compasión.  Una misericordia que a veces adoptaba la forma de la ira para corregir al que torcía el camino, para resistir al soberbio.  Pero una misericordia que miraba hacia adelante para dar esperanza al abatido, para prometer futuro al agobiado, para sostener en las pruebas al atribulado. 

 

SEMANA SANTA 2017

La Semana Santa es el momento litúrgico más intenso de todo el año. Esta semana la debemos dedicar a la oración y la reflexión en los misterios de la Pasión y Muerte de Jesús para aprovechar todas las gracias que esto nos trae.

Para vivir la Semana Santa, debemos darle a Dios el primer lugar y participar en toda la riqueza de las celebraciones propias de este tiempo litúrgico.

A la Semana Santa se le llamaba en un principio “La Gran Semana”. Ahora se le llama Semana Santa o Semana Mayor y a sus días se les dice días santos. Esta semana comienza con el Domingo de Ramos y termina con el Domingo de Pascua.

Vivir la Semana Santa es acompañar a Jesús con nuestra oración, sacrificios y el arrepentimiento de nuestros pecados. Asistir al Sacramento de la Penitencia en estos días para morir al pecado y resucitar con Cristo el día de Pascua.

Lo importante de este tiempo no es el recordar con tristeza lo que Cristo padeció, sino entender por qué murió y resucitó. Es celebrar y revivir su entrega a la muerte por amor a nosotros y el poder de su Resurrección, que es primicia de la nuestra.

La Semana Santa fue la última semana de Cristo en la tierra. Su Resurrección nos recuerda que los hombres fuimos creados para vivir eternamente junto a Dios.

Domingo de Ramos en la Pasión del Señor

La liturgia de hoy es una de contrastes.  Comenzó con la bendición de los ramos y la procesión, en la que los ramos nos sirvieron para aclamar festivamente a Jesús como nuestro Rey y Señor.  Pero luego, durante la misa, hemos escuchado el relato de la pasión, muerte y sepultura del Señor, por nuestra salvación.  La bendición de los ramos y la procesión fueron a la vez memoria del recibimiento mesiánico de Jesús en Jerusalén y anticipo del día en que lo recibiremos glorioso como Rey del Universo que viene a juzgar a vivos y muertos.  La oración de bendición de los ramos ha recordado esos dos acontecimientos: “Santifica con tu bendición estos ramos, para que, quienes acompañamos jubilosos a Cristo Rey, podamos llegar, por él, a la Jerusalén del cielo”.

Domingo 5° de Cuaresma

En este último domingo de cuaresma, las lecturas que la Iglesia nos propone este año nos invitan a reflexionar sobre nuestra propia resurrección.  Si el Espíritu del Padre, que resucitó a Jesús de entre los muertos, habita en ustedes, entonces el Padre, que resucitó a Jesús de entre los muertos, también les dará vida a sus cuerpos mortales, por obra del Espíritu, que habita en ustedes.

Domingo 4° de Cuaresma

En otro tiempo ustedes fueron tinieblas, pero ahora, unidos al Señor, son luz. Vivan, por lo tanto, como hijos de la luz.  Esta frase tomada del inicio de la segunda lectura de hoy es el punto de partida de nuestra reflexión de este domingo.  ¿Qué significa ser tiniebla y qué significa ser luz?  De nuestra propia experiencia y de la de otros, conocemos lo que significa no solo vivir en tinieblas, sino ser tiniebla. 

 
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